Verano

Lanza el sol  aguijones de fuego

a la tierra cegada con su brillo.

 La mañana: un cristal amarillo

huele a lavanda, a tomillo y espliego

Orgullosa de sombra está la encina

y los olmos de sus hojas de plata,

los almendros de sus flores de nata,

de sus rosas las violentas espinas.

Sólo un volar de mariposas trémulas

interrumpe la tarde, que dormita.

En el río crepitan las libélulas,

Suave es la noche, y dispone sin prisa.

 En un cielo vestido de luciérnagas,

se parece la luna a una sonrisa.

P@

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