Tres estrellas Michelín

Me siento muy orgulloso de trabajar con mi jefe, sobre todo ahora que le han concedido la tercera estrella Michelín. Y es que sus platos son verdaderas obras de arte: esculturas armadas con verduras de su huerta, carnes jugosísimas y pescados, traídos ex profeso por los pescadores del pueblo para su cocina. Aunque, su gran secreto, el exquisito condimento que le ha elevado a los altares de la restauración, ese no lo da a conocer a nadie. Mantiene la fórmula de sus ingredientes escondida en un cuarto del sótano, al que solo él tiene acceso. Ni siquiera la confía a sus empleados más antiguos, y eso que siempre les pondera y les llama “sus excelentes colaboradores”

El otro día me envió a la cava en busca de unas botellas de Château Pétrus para celebrar con nosotros su éxito -nuestro éxito- dijo. Cuando pasé frente a la cámara sellada, me pareció oír, procedente de su interior, un gemido, una especie de estertor moribundo, que me puso los pelos de punta. Seguro que era una ventana mal engrasada que se había quedado abierta, pero una voz interior me advirtió, que sería mejor no comentarle nada al jefe.

P@

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s